Protección a Santa Ana

Ritual para pedir protección a Santa Ana.

Videncia pura te dice cómo puedes celebrar a la madre de la Santísima Virgen María no sólo en su día, que se celebra el 26 de julio.

Santa Ana ritual de protección.

El 26 de julio se celebra el día de Santa Ana, quien es reconocida en la religión cristiana como madre de la Santísima Virgen María. Como abuela de Jesucristo, nos ama de igual forma a nosotros.

Si el amor de Santa Ana es tan grande, su intercesión no será menos. Por eso, podemos acudir a ella con tal confianza en nuestras necesidades, y aquí te hablaremos de formas en las que podemos pedirle ayuda.

Ana y Joaquín eran una pareja de Nazaret rica y piadosa pero que no podía tener hijos. Ana clamó al Señor que le quitara la esterilidad y prometiéndole dedicar su descendencia a su servicio. Sus oraciones fueron escuchadas y un Ángel visitó a Ana, para decirle que el fruto de su vientre sería bendecido por todo el mundo.

En Canadá, Santa Ana es la principal patrona de la provincia de Quebec. Santa Ana es patrona de las mujeres en parto, también es patrona de los mineros, Cristo siendo el oro y María la plata.

Cuando se realiza la fiesta de Santa Ana, podemos ponerle de ofrenda un altar en donde coloquemos una estampa de la Virgen María, otra de Jesús y finalmente, una vela blanca.

A Santa Ana puedes pedirle protección personal o para tus seres queridos, así como otras plegarias particulares, como problemas románticos o dificultades para tener hijos. Si haces el siguiente ritual con la oración acompañante tendrás un escudo protector contra quienes quieren hacerte daño.

Enciende la vela blanca en tu altar, en donde debes tener las imágenes de Jesús y la Virgen María. Concéntrate en tu pedido y reza la siguiente oración

«Gloriosa Santa Ana, quiero honrarte con especial devoción. Te escojo, después de la Santísima Virgen, por mi madre espiritual y protectora. Te encomiendo mi alma y mi cuerpo, todos mis intereses: espirituales y temporales y los de mi familia».

«Te consagro mi mente, para que en todo se guíe por la luz de la fe; para que se conserve puro y lleno de amor a Jesús, a María, a José y a ti misma; mi voluntad para que, como la tuya, esté siempre conforme con la de Dios».

«Buenísima Santa Ana, desbordante de amor para cuantos te invocan y de compasión con los que sufren. Confiadamente pongo ante ti la necesidad de que me concedas esta gracia en particular (menciona la petición que le harás)».

«Te suplico recomiendes mi petición a tu Hija, la Santísima Virgen María, para que ambas, María y tu, la presentéis a Jesús. Por tu valiosa intercesión sea cumplido mi deseo.»

«Pero si lo que pido no fuere voluntad de Dios, obténme lo que sea de mayor bien para mi alma. Por el poder y gracia con que Dios te ha bendecido dame una mano y ayúdame».

«Te pido sobre todo, misericordiosísima Santa Ana, me ayudes a dominar mis malas inclinaciones de mi estado de vida y de practicar las virtudes que sean más necesarias para mi salvación».

«Como tú, haz que yo logre por el perfecto amor a Dios ser para Él en vida y en muerte. Que después de haberte amado y honrado en la tierra con verdadera devoción de hijo pueda, por tus oraciones, tener el privilegio de amarte y honrarte en el Cielo con los ángeles y Santos por toda la eternidad.»

«Bondadosísima Santa Ana, madre de aquella que es nuestra vida, muestra tu dulzura y dame esperanza, intercede ante tu Hija, para que yo alcance la paz.»

Deja que la vela se consuma, reza un Padre Nuestro y un Ave María y espera las bondades y protección de Santa Ana, madre de la Santísima Virgen María.

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